Somos 8 mil millones… y contando - LJA Aguascalientes
03/04/2025

  • Es una ocasión para celebrar nuestra diversidad, reconocer nuestra humanidad común y maravillarnos de los avances en salud que han prolongado la esperanza de vida y reducido drásticamente las tasas de mortalidad materna e infantil: António Guterres
  • Damián,el habitante 8 mil millones nació en Santo Domingo, capital de República Dominicana

 

El 15 de noviembre del 2022, la población mundial alcanzó los 8 mil millones de personas, según el informe Perspectivas de la Población Mundial, que también prevé que India superará a China como el país más poblado del mundo en 2023.

“Este año, el Día Mundial de la Población marca un hito, en que la Tierra acogerá, por primera vez, ocho mil millones de personas. Esta es una ocasión para celebrar nuestra diversidad, reconocer nuestra humanidad común y maravillarnos de los avances en salud que han prolongado la esperanza de vida y reducido drásticamente las tasas de mortalidad materna e infantil”, dijo António Guterres.

Las últimas proyecciones de las Naciones Unidas, publicadas con motivo del Día Mundial de la Población, sugieren que el número de habitantes del planeta podría llegar a alrededor de 8,500 millones en 2030 y 9700 millones en 2050. Se proyecta que alcanzará un pico de alrededor de 10.400 millones de personas durante la década de 2080 y que permanecerá en ese nivel hasta 2100. Sin embargo, la población mundial está creciendo a su ritmo anual más lento desde 1950, por debajo del 1% en 2020.

La fecundidad ha disminuido notablemente en las últimas décadas en muchos países. En la actualidad, dos tercios de la población mundial vive en un país o área donde la fecundidad es inferior a 2,1 nacimientos por mujer, nivel aproximado para mantener el nivel de población en lugares con mortalidad baja. Se proyecta que la población de 61 países o áreas disminuirá en un 1% o más entre 2022 y 2050, debido a sus niveles persistentemente bajos de fecundidad y, en algunos casos, a sus altas tasas de emigración.

El crecimiento se concentra en África y Asia

Más de la mitad del aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se concentrará en ocho países: Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Tanzania. Se espera que los países del África subsahariana contribuyan con más de la mitad del crecimiento de la población mundial previsto hasta 2050.

“La relación entre el crecimiento de la población y el desarrollo sostenible es compleja y multidimensional”, dijo Liu Zhenmin, subsecretario general de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU. “El rápido crecimiento de la población hace más difícil la erradicación de la pobreza, la lucha contra el hambre y la desnutrición, y la expansión de la cobertura de los sistemas de salud y educación. Por otra parte, el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente los relacionados con la salud, la educación y la igualdad de género, contribuirá a reducir los niveles de fecundidad y a desacelerar el crecimiento de la población mundial”. 

Dividendo demográfico


En la mayoría de los países del África subsahariana, así como en partes de Asia y América Latina y el Caribe, la proporción de la población en edad de trabajar (entre 25 y 64 años) ha ido en aumento gracias a las recientes reducciones de la fecundidad.

Este cambio en la distribución por edad brinda una oportunidad, limitada en el tiempo, para lograr un crecimiento económico per cápita acelerado, conocido como el “dividendo demográfico”. Para maximizar los beneficios de una estructura por edad favorable, señala el informe, “los países deben invertir más en su capital humano, asegurando el acceso a la atención de la salud y una educación de calidad en todas las edades, y promoviendo oportunidades de empleo productivo y trabajo decente”.

En América Latina y el Caribe, se prevé que la proporción de la población en edad de trabajar empiece a disminuir a principios de la década de 2040. 

Más población mayor

Se estima que la proporción de la población mundial de 65 años o más aumentará del 10% en 2022 al 16% en 2050. Para entonces, se espera que el número de personas mayores de 65 años en el mundo más que duplicará el número de niños menores de 5 años, y llegará a igualar la población de niños menores de 12 años.

“Los países con poblaciones que están envejeciendo deben tomar medidas para adecuar los programas públicos al número creciente de personas mayores, incluyendo el establecimiento de sistemas universales de atención médica y de cuidado a largo plazo, y mejorando la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social y pensiones”, asegura el estudio.

Esperanza de vida

La esperanza de vida al nacer alcanzó 72,8 años en 2019, una mejora de casi 9 años desde 1990. Se proyecta que las reducciones futuras de la mortalidad se traducirán en una longevidad mundial promedio de alrededor de 77,2 años en 2050. Sin embargo, hay grandes desigualdades entre países y regiones del mundo: en 2021, la esperanza de vida de los países menos desarrollados era siete años menor que el promedio mundial.

La pandemia del Covid-19 ha afectado a los tres componentes del cambio demográfico. La esperanza de vida al nacer bajó a 71,0 años en 2021. En algunos países, las olas sucesivas de la pandemia podrían haber producido reducciones a corto plazo en el número de embarazos y nacimientos, mientras que para muchas otras naciones hay pocas pruebas de un impacto en los niveles de fecundidad o sus tendencias. La pandemia restringió fuertemente todas las formas de movilidad, incluida la migración internacional.

“Debido a la estructura por edad relativamente joven de la población mundial de hoy, las acciones adicionales de los gobiernos destinadas a reducir la fecundidad tendrían poco impacto en el ritmo de crecimiento de la población entre hoy y mediados de siglo. Sin embargo, una fecundidad baja, sostenida por varias décadas, podría resultar en una desaceleración mayor del crecimiento de la población mundial en la segunda mitad del siglo”, agregó John Wilmoth, director de la División de Población del Departamento de Economía y Asuntos Sociales de las Naciones Unidas.

“Esta es una ocasión para celebrar nuestra diversidad, reconocer nuestra humanidad común y maravillarnos de los avances en salud que han prolongado la esperanza de vida y reducido drásticamente las tasas de mortalidad materna e infantil”, dijo el Secretario General de la ONU, António Guterres. “A su vez, es un recordatorio de nuestra responsabilidad compartida de cuidar nuestro planeta y un momento para reflexionar sobre dónde aún no cumplimos con nuestros compromisos mutuos”, agregó.

 

América Latina y el Caribe

La población de América Latina y el Caribe, que se ha cuadruplicado entre 1950 y 2022, se prevé que alcance un máximo de 752 millones de habitantes en 2056 y disminuirá hasta alcanzar los 646 millones en 2100.

La esperanza de vida se sitúa en los 72,2 años, con una ventaja femenina de 7 años (75,8) frente a los hombres (68,8).

El impacto de la pandemia hizo que la esperanza de vida al nacer se redujera en tres años entre 2019 y 2021. Se espera que para 2050 alcance los 80,6 años, siendo de 78,1 años para los varones y de 83,1 para las mujeres.

América Latina y el Caribe fue la región con el segundo nivel más alto de fecundidad adolescente, con 53 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años. En 2021, la contribución de la fecundidad adolescente al total fue la más alta en América Latina y el Caribe, con un 14%, un nivel aproximadamente un 30% más alto que en África subsahariana.

 

Comunicado del Fondo de Población de las Naciones Unidas

El 15 de noviembre de 2022, seremos un mundo de 8 mil millones de personas.

Es un hito que podemos celebrar y una oportunidad para reflexionar: ¿Cómo podemos crear un mundo en el que los 8 mil millones de personas puedan prosperar?

El aumento de la población es un testimonio de los logros de la humanidad, entre los que se incluyen la reducción de la pobreza y de la desigualdad de género, avances en materia de salud y un mayor acceso a la educación. Como resultado, un mayor número de mujeres sobrevive al parto, más niños sobreviven a sus primeros años y, década tras década, la vida es más larga y de mayor calidad.

Más allá de los promedios, si nos fijamos en las poblaciones de los países y regiones, el panorama tiene muchos más matices y nos lleva rápidamente más allá de las cifras en sí mismas.

Las marcadas disparidades en cuanto a la esperanza de vida apuntan a un acceso desigual a la atención sanitaria, a las oportunidades y a los recursos, así como una carga desigual de violencia, conflictos, pobreza y salud precaria.

Las tasas de natalidad varían de país a país, y mientras algunas poblaciones siguen teniendo un rápido crecimiento, otras están empezando a ralentizarse. Pero lo que subyace a estas tendencias, apunten a donde apunten, es una extendida falta de elección. La discriminación, la pobreza y las crisis —así como las políticas coercitivas que violan los derechos reproductivos de las mujeres y niñas— hacen inaccesibles para demasiadas personas la atención e información en materia de salud sexual y reproductiva, incluida la anticoncepción y la educación sexual.

Como comunidad global, enfrentamos graves desafíos, entre ellos los crecientes impactos del cambio climático, los conflictos en curso y los desplazamientos forzados. Para afrontarlos, necesitamos de países y comunidades resilientes. Y esto implica invertir en personas y hacer que nuestras sociedades sean inclusivas de modo que todas las personas gocen de una calidad de vida que les permita prosperar en nuestro mundo en transformación.

Para desarrollar resiliencia demográfica, tenemos que invertir en mejores infraestructuras, educación y atención sanitaria y garantizar el acceso a la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Tenemos que eliminar de manera sistemática las barreras —basadas en género, raza, discapacidad, orientación sexual o situación migratoria— que impiden que las personas accedan a los servicios y oportunidades que necesitan para prosperar.

Tenemos que repensar los modelos de crecimiento y desarrollo económico que han llevado al consumo excesivo y han alimentado la violencia, la explotación, la degradación medioambiental y el cambio climático y es necesario garantizar que los países más pobres —que no crearon estos problemas y, sin embargo, son los que más sufren sus efectos— tengan los recursos para desarrollar la resiliencia y el bienestar en sus crecientes poblaciones.

Tenemos que comprender y anticipar las tendencias demográficas para que los gobiernos puedan adoptar políticas informadas y asignar los recursos con el fin de dotar a sus poblaciones de las habilidades, herramientas y oportunidades adecuadas.

Pero, aunque las tendencias demográficas pueden ayudar a orientar las decisiones políticas que tomamos como sociedades, hay otras decisiones —entre ellas, si tenemos o no hijos y cuándo los tenemos— que la política no puede dictar porque pertenecen a cada individuo.

Este derecho a la autonomía corporal subyace al abanico completo de derechos humanos y forma la base para sociedades resilientes, inclusivas y prósperas que pueden abordar los desafíos de nuestro mundo. Cuando nuestros cuerpos y nuestro futuro son nuestros, somos #8MilMillonesMásFuertes.

 

Damián habitante 8 mil millones

En Santo Domingo, capital de República Dominicana, nació el habitante 8 mil millones, su nombre es Damián y no tuvo complicaciones de salud ni él ni su madre. Nació con 2,77 kilos y 52 centímetros, desde que se informó de su nacimiento, ha sido protagonista de esta fecha importante en el crecimiento demográfico. Damaris Ferraris, la madre de 35 años, dio a luz al niño que para la Organización de Naciones Unidas (ONU) es la “esperanza para que los niños que nazcan en este planeta sean recibidos en condiciones”.

La ONU decidió tomar su nacimiento de manera simbólica para bajar un mensaje de esperanza de cara a los nacimientos que vienen. “Significa mucha esperanza para que a todos los niños que nazcan en este planeta los recibamos con condiciones”, dijo en las últimas horas la representante local de la nacional del UNFPA (Fondo de Población de Naciones Unidas), Sonia Vásquez. La funcionaria explicó que ese objetivo se logrará cuando se cumpla una meta humanitaria ambiciosa y haya “cero muertes maternas, cero morbilidad, cero enfermedades y plena salud”.


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