La urbanización de los primeros suburbios (I) / Pensar el Hábitat - LJA Aguascalientes
04/04/2025

El periodo de mayor crecimiento demográfico que han tenido las ciudades mexicanas comprende a la segunda mitad del siglo XX. Ya en ese momento existía una fuerte influencia del urbanismo (¿O anti-urbanismo?) estadounidense en la disciplina de planeación urbana. El resultado fueron barrios donde el uso del auto y la casi unifamiliar fueron la norma. A pesar de esto el resultado fue distinto, en buena medida relacionado con un menor ingreso per cápita, las ciudades mexicanas no llegaron a tener a tener la escala masiva de los suburbios de los Estados Unidos; además, el continuo crecimiento de la ciudad significó que estos primeros suburbios fueran adoptando muchas de las funciones de la centralidad. Comercios, oficinas y equipamientos se fueron instalando aquí. Otra ventaja sería la relativa conectividad de la traza urbana, que posee un mayor potencial para movilidad peatonal. Ejemplos de estos barrios en Aguascalientes pueden ser: Bosques del Prado, Residencial del Valle, Jardines de la Asunción o Santa Anita.

En pocas palabras, estas condiciones significan que los primeros suburbios de México, especialmente aquellos que están en ubicaciones centrales se han transformado un poco menos suburbios y un poco más en ciudad. Aun así, siguen evolucionando, por lo que se pueden (y probablemente se deben) urbanizar. Y digo urbanizar no en el sentido de proveer calles y drenaje (que ya tienen), sino en desarrollar la oferta de una verdadera experiencia urbana. De hecho, en buena medida esto ya ha estado pasando. Por ejemplo, muchas de las servidumbres y cocheras de casas, se han convirtiendo en negocios cuyas fachadas están al paño de la banqueta, tal cual sucede en nuestros centros históricos. Con esto el uso de suelo ha pasado de residencial a mixto con mínima inversión. Mi interpretación de estas transformaciones formales, es que son evidencia de unos suburbios que piden a gritos convertirse en ciudad.

Al mismo tiempo que las ciudades crecían y los suburbios se consolidaban, la sociedad se transformaba. El modelo de familia de la pareja heterosexual con dos o tres hijos era el paradigma que regía la producción de vivienda. Sin embargo, en la actualidad, estos núcleos familiares van representando un menor porcentaje de todas las viviendas, las razones son variadas, pero hay que atender a las consecuencias. Modelos de vivienda más flexibles y el crecimiento de nuevos grupos que tienen que ser atendidos (como la tercera edad o parejas sin hijos). Esto lo podemos ver en la reducción del promedio de los habitantes por vivienda. El resultado es que la casa familiar está obsoleta a los tiempos actuales. Esto será relativamente fácil de atender, pues la misma casa puede adaptarse para tener dos o tres viviendas y quizá algún pequeño local comercial.

También podremos ver algunos edificios de departamentos nuevos, de pocos niveles en los terrenos que aún quedan libres y quizá más altos en caso que implique demoler alguna estructura actual. Sería pertinente establecer medidas de mitigación por su impacto volumétrico en el contexto, posiblemente el respeto de servidumbres y retranqueos puedan ser una solución. Lo que se tiene que evitar es que estos complejos cuenten con fachadas ciegas en planta baja, que terminan evitando la interacción social y el desarrollo de la vida urbana.

Además, hay otros usos como oficinas que también se podrían considerar, aunque se deben de desarrollar mecanismos que eviten que estos barrios se conviertan en simples espacios corporativos, llenos en el día y vacíos (y peligrosos) por las noches. Y hablando de la noche, necesitamos más bares, no me refiero a las cervecerías ni a las alitas, sino a espacios donde los adultos puedan ir a platicar en la noche y que más sano que llegar e irse caminando. Cuando un bar es pequeño y tiene música en un nivel adecuado es un atractivo para las colonias, les da vida. Es nuestra responsabilidad como adultos mantenerlos como espacios sanos de convivencia, donde la bebida solo sea un complemento de la experiencia social.

En la complejidad encontraremos barrios resilientes y vivos, que puedan mantener su vitalidad y calidad de vida conforme evolución con los años. La pandemia ha evidenciado cuales son los espacios más vulnerables de la ciudad, algo que deberíamos de considerar el planear nuestras urbes. La próxima semana exploraremos otros factores relacionados que me parecen primordiales: la movilidad y el espacio público. Es importante encaminar a un objetivo a estos barrios, de lo contrario estarán propensos a su simplificación (como oficinas) o degradación (al ser incapaces de evolucionar).

arnulfoaldaco@hotmail.com / @arnulfoaldaco


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