Tengo un chiste malo. Cada que prendo la tele veo que aquellas figuras con las que crecí están más viejas y arrugadas. Mucho. Y es que veo la tele casi que cada año, ya sea por los Premios de la Academia, o en el raro acontecimiento del trabajo (ejemplo: elecciones nacionales, sismos, o la aparición de algún conocido al aire) donde sea imposible seguir una transmisión por internet.
¿Jorge Zarza? Lo siento, amigo, estás pasita. ¿López-Dóriga? La vejez le va bien en este tercer acto de su carrera, purificado, pero sin niveles Jacobo. ¿Paty Chapoy? El yoga te hace estancarte en los cincuenta años, supongo. En tiempos de Peña Nieto, algunas ocasiones era más sencillo ver la tele para estar realizando cobertura de sus cacareados y rarísimos mensajes en cadena nacional, y como eran tan incomunes, faltaba bastante tiempo. Ahora, con AMLO pasa algo curioso: el presidente está todo el día en la televisión.
La anécdota: cuando nació mi hija, fui bastantes veces a la sala del espera de la clínica por mis familiares o amigos y la administración tenía la señal más gris y vainilla posible: ForoTV. Noté dos cosas: 1) realmente López Obrador agarró de sorpresa y sin filtro a los medios generalistas durante ese diciembre sin flojera, staff y sin agenda; 2) no era que ese hombre, a pesar de hablar a diario y tener a decenas respondiéndole reactivamente, marcara diferentes temas, sino que en menos de tres horas se repetía lo mismo. Incluso, hasta el día siguiente. En medio de todo lo que vivía, me pareció un tanto lunático que ese fuera el CNN mexicano. Más bien es un MSNBC o Fox News, por su dependencia enferma a opinadores de diarios que en realidad no tienen tantos seguidores, pero ustedes me entienden.
Otra estampa de la tele abierta: me pareció chistoso que el elenco de Mirreyes contra Godínez, no tenía un ancla clara, y me puse a googlear varios de los nombres. Encontré que Regina Blandón, nombre que ubicaba de cuando veía televisión (!) en los dosmiles tempranos, había revivido su carrera en cine y tele. ¡Cuánto trabaja un actor mexicano! Regina hace una obra de teatro los fines, Happy, sale seguido en programa de retos para comediantes en Televisa tipo Whose line is it anyway llamado Me caigo de Risa donde al gran repertorio le llaman “la familia disfuncional”, aparte de haber estrenado Godínez tiene en cartelera Como novio de pueblo y además es parte de una serie de Jorge Ortiz de Pinedo. Wow. Aunque suena a un gran año, simplemente en 2018 siguió siendo parte de otras series y también tuvo papeles secundarios en cintas como Loca por el trabajo. Esto es algo que supe con unas cuantas búsquedas, aunque en mi mundo de torrents, Netflix y prestige television estoy un poco desconectado de lo que se consume en televisión abierta.
Y es que mi círculo familiar y de amigos no ven Me caigo de risa, aunque sospecho del target no de una manera de clases sociales sino demográfica: escuché el otro día en una zona de comida a una persona mayor que comentaba el parecido de un comensal con alguien del repertorio del show de variedades. Me puse a pensar que aunque no era un anciano, mi versión adolescente pitera tele-adicta y sin cable, seguro sería espectador piel de lo que ahora ofrece Televisa para diferenciarse de Netflix: programas en vivo en una especie de experiencia que sólo funciona día con día.
Ni hablemos de noticieros. Hace tres años esperábamos el cantado cambio con la salida de López-Dóriga, la llegada de Ciro y lo ¿fresco? de Maerker. No fue así. Hay mejores maneras de enterarse de la actualidad. Hasta en la radio convencional.
Y a ti, ¿te funciona la tele abierta?
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