La Casa Blanca, Washington, D.C. 1 de octubre de 2018. Flanqueado por su representante comercial, Robert Lighthizer, y su consejero superior y yerno, Jared Kushner, respectivamente, el presidente Donald Trump da rienda suelta a su triunfalismo: “A través de la campaña, yo prometí renegociar el TLCAN y hoy hemos cumplido esa promesa”. Luego, el energúmeno neoyorquino agrega: “El AEUMC es un gran acuerdo para los tres países, resuelve muchas de las deficiencias y errores en el TLCAN”.
La noche anterior, en la capital canadiense Ottawa, un exhausto primer ministro, Justin Trudeau, había anunciado, tras una sesión nocturna con su gabinete, que la conclusión de la renegociación del TLCAN “era un buen día para Canadá”. El informe del fotogénico político había provocado un alza en los mercados financieros internacionales.
Las escenas arriba descritas sirven como introducción al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar las piedras miliares en la renegociación del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), el cual devino en el AEUMC (Acuerdo Estados Unidos, México, y Canadá) y quién(es) resultaron más beneficiados.
Desde sus tiempos de precandidato y candidato a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump jamás escondió la aversión que le provocaba el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Para el magnate, el TLCAN simbolizaba la paliza que, en términos económicos, México le propinaba a la nación de las barras y las estrellas.
El 17 de julio de 2017, la administración Trump envío un documento de 17 páginas al Congreso. El manifiesto buscaba corregir el déficit comercial que los Estados Unidos tenía con respecto a Canadá y México. En las palabras del representante comercial, Robert Lightzer: “Demasiados estadounidenses habían sido dañados por fábricas cerradas, trabajos exportados y promesas políticas rotas”.
Un mes más tarde, el 16 de agosto, inició la renegociación en Washington, D.C. El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, habló en un tono constructivo. Igualmente, la ministra de Relaciones Exteriores del Canadá, Chrystia Freeland, adoptó un dejo conciliador, pues incluso dio su discurso en inglés, francés y español. Sin embargo, su contraparte estadounidense, Robert Lighthizer, adoptó el discurso trumpiano caracterizado por la agresividad y la dureza.
Durante la cuarta ronda de negociaciones, celebrada en Washington, D.C., los negociadores estadounidenses presionaron para lograr concesiones de Canadá en el sector lácteo, la eliminación del capítulo 19, relativo a la solución de controversias. Asimismo, buscaron que México aceptara la cláusula de vigencia limitada (sunset) y que aceptara también eliminar al artículo 19.
Para la sexta ronda, con sede en Montreal, México aceptó la revisión periódica del TLCAN. Asimismo, Canadá propuso alternativas para conservar el capítulo 19 y dar alternativas a la demanda estadounidense de mayor contenido regional en la industria automotriz. Las partes en conflicto acordaron consultar con su respectivo sector privado los puntos en disputa.
Las rondas novena y décima, que tuvieron lugar en abril y mayo de 2018, se caracterizaron por ser una serie de reuniones de alto nivel. Los protagonistas principales fueron1: el yerno de Trump, Jared Kushner, y los representantes personales del primer ministro Justin Trudeau: el secretario privado Gerald Butts y la jefa de gabinete Katie Telford, “la mujer más importante en la política canadiense”2, quien ha establecido una relación de amistad con la hija de Trump, Ivanka.
Para presionar a Canadá y México y lograr así más concesiones, Trump ordenó el ataque frontal: el 31 de mayo, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, anunció que la Unión Americana aplicaría un arancel del 25 por ciento a las importaciones de acero y un gravamen del 10 por ciento a las importaciones de aluminio proveniente de Canadá, México y la Unión Europea.
A partir de ahí, los acontecimientos se sucedieron uno tras otro: Trudeau ordenó que, a partir del 1 de julio, Canadá aplicaría aranceles a los productos estadounidenses; luego, durante la reunión del G-7, en La Malbaie, Canadá, Trump llamó a Trudeau “débil y deshonesto”. Finalmente, el mandatario estadounidense lanzó a su jauría mediática a golpear a Trudeau.
Trudeau respondió a través de su ministra de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland, quien dijo, refiriéndose a Trump: “Quizá sientes hoy que tu talla te permite ir a un mano a mano con tus adversarios tradicionales y garantice un triunfo. Pero la historia nos dice una cosa, que la preeminencia de cualquier nación no es eterna”3.
La cuestión empezó a cambiar con el triunfo electoral de AMLO: la bête noire de los mexicanos, Donald Trump, tuiteó: “¡Felicitaciones a Andrés Manuel López Obrador por convertirse en el próximo Presidente de México! Espero trabajar con él. Hay mucho que hacer que beneficia a los Estados Unidos y México”.
De esta manera el neoyorquino insinuaba que deseaba trabajar de la mano con el tabasqueño. A continuación, México, de la mano de Enrique Peña Nieto, “hizo algunas concesiones significativas, particularmente en el área laboral y de reglas de origen de autos” (Chrystia Freeland dixit). Finalmente, en la recta final, Trudeau solicitó la ayuda de AMLO para lograr un acuerdo trilateral.
Canadá, ante el cambio de escenario, debió modificar su postura negociadora, pues hubo fisuras: los conservadores canadienses hicieron pública su molestia con el enfoque ambientalista e indigenista de Trudeau. Para los conservadores, el TLCAN debería ser exclusivamente sobre acceso a mercados.
¿Quién(es) resultaron más beneficiados? En primer lugar, Donald Trump pues cumplió una promesa de campaña. Es decir, renegociar el TLCAN. Segundo, los granjeros estadounidenses tendrán mayor acceso al mercado canadiense. Tercero, México logró evitar la catástrofe que supondría la disolución del TLCAN. Esto permite exhibir un triunfo a Enrique Peña Nieto y que AMLO inicie sin un problema mayúsculo su sexenio. Cuarto, Trudeau preservó los mecanismos de solución de controversias. Finalmente, el sector automotriz en Canadá y México se verá exento de posibles aranceles impuestos por la administración Trump.
Aide-Mémoire. 2 de octubre de 1968: no se olvida
1.- Cómo el yerno de Donald Trump se convirtió en la figura clave que permitió salvar las negociaciones del nuevo TLCAN https://goo.gl/Wf5u4P
2.- “Katie´s boat rarely rocks”: Meet the Most Influential Woman in Canadian Politics https://goo.gl/UvdgGt
3.- Chrystia Freeland takes on Trump´s “mano-a-mano” mentality https://goo.gl/sCRvv4