Aguamalas / Por mis ovarios, bohemias - LJA Aguascalientes
03/04/2025

La picadura de algunas medusas puede ser fatal para los seres humanos

 

Al final me rendí y terminé en la Feria. Como era de esperarse, una marea nos arrastró Expo Plaza adentro sin posibilidad de rescate. Después de mucho caminar, saludar, pararnos por una cerveza, caminar más, hundirnos en los antros y sus cover, regresamos al atolladero únicamente para dedicarnos a observar a la gente unos momentos mientras decidíamos qué rumbo volver a tomar.

Y con estos ojos de feminista escrutadora que se han de comer los gusanos me puse a observar alrededor.

Un grupito de hombres salivaba al ver a una chica. Miradas obscenas que hasta a mí me incomodaron y eso que yo era una mera espectadora. Uno tras otro, el desfile de varones que con un murmullo continuo en los labios se acercaban a mujeres chicas, grandes, flacas, rubias, morenas, porque el cuerpo es lo de menos cuando puedes ejercer un poder sobre el otro.

En últimas fechas hemos hablado mucho sobre acoso callejero. De la cultura de la denuncia y de nuestro derecho de transitar por la vida sin que ningún pelado crea que puede chistarnos, decirnos guapa y mucho menos tocarnos sin nuestro consentimiento.

En la Feria de San Marcos, la más grande de México, uno: ¿cuántas veces tendríamos las mujeres que buscar a un policía para denunciar a nuestro acosador en turno, perdido entre la marea? Para eso, el secretario del Ayuntamiento, Leonardo Montañez Castro, en días pasados comentó que ya se han detenido a varios hombres por acosar verbalmente a mujeres en el perímetro ferial. También dijo que es muy complicado determinar cuántos de estos casos habían ocurrido pues se catalogan como Faltas Administrativas, o sea, para el municipio es igual que orines en la calle a que acoses verbalmente a una mujer, por lo que, en la revoltura, el número de estos delitos no está visibilizado. Al secretario de María Teresa Jiménez se le olvidó mencionar los tocamientos, frotaciones, acoso sexual o violaciones y las detenciones subsecuentes, que no podemos omitir que suceden en la Feria.

Otro que hizo declaraciones al respecto fue el secretario de Seguridad Pública del Municipio, José Héctor Benítez López, el mismo que felicitó a las “damitas” en su día, el 8 de marzo. El capitán comentó que al menos una mujer se acercó al área de seguridad pública para quejarse de una persona que la acosó, ahí en la inmensidad de la Feria, pero que al final no quiso levantar la denuncia, por lo que: “Quieren que nosotros actuemos pero no denuncian, discúlpenme, no podemos hacer cosas que la misma gente no desea que se maneje correctamente”. A Benítez le parece muy fácil que las mujeres denunciemos, como si eso nos diera la certeza de volvernos más libres, pero, discúlpenos, Benítez, no es así. Si ya desde sus propios comentarios nos encuentra culpables por no denunciar, ¿qué podemos esperar cuando lleguemos ante el ministerio público? Discúlpenos por no creer en un aparato de justicia que considera culpable a la víctima, discúlpenos porque nosotras no lo disculpamos cuando parece que no sabe que atender con prejuicios a alguien que ha sido agredido es revictimizar. Tal vez deberíamos de hablar de la cultura de la denuncia y antes de eso, de la cultura de la prevención que tiene un enfoque, primero que nada, en derechos humanos.

En la Feria de San Marcos, la más grande de México, dos: ¿a cuántos hombres se les remitiría a la Base Volcán si todas las mujeres que hemos sido acosadas, todas, denunciáramos? Porque, tres: ¿cuándo ha servido el castigo para librarnos de los delitos? Si lo queremos es evitar agresiones, no la búsqueda de castigo; entonces, cuatro, y el meollo de todo este asunto: ¿cuándo habrá campañas para evitar el acoso en la Feria de San Marcos, la más grande de México? Y por supuesto, cinco: ¿campañas para evitar el acoso en todo Aguascalientes?


Ahí, entre tanta gente me acordé de una escena muchos años antes.

Estábamos en la calle Nieto y queríamos una cerveza. Para salir de ahí teníamos que cruzar un océano de gente y el novio de aquel lejano entonces enfiló a la costa donde se divisaba el letrero de 6×50/Caguama 25 por una orilla del cardumen que al ritmo de la música se movía haciendo olas. Ponte delante de mí, me decía, y me abrazaba fuerte, muy pegado. Enlazaba sus brazos por delante, como defensa de barco pesquero para que yo estuviera protegida entre la multitud. Nadábamos sincronizados cuando una botella voló por los aires y cayó justo en la cabeza del de enfrente, por lo que todas las personas se abrieron del lugar. Más tardó el novio en soltarme para tomar mi mano y correr, que yo cuando sentí que un aguamala me pellizcó una pompi. El regreso fue peor con dos vasos enormes de cerveza, pero eso no impidió que mi príncipe azul tratara de protegerme de los tentáculos que se multiplican una vez entrando en alta mar.

Porque sí, hay mujeres que quieren ir a la Feria sintiéndose completamente seguras, solas o acompañadas, hay otras que como yo ya no la disfrutan desde hace mucho y hay más que para alejarse de todo, de toda la ciudad y de lo que significa Aguascalientes en días de Feria, se van a la playa a disfrutar de la arena, el mar y el sol, retiradas de las aguamalas sanmarqueñas. A ésas este año las envidié.

 

@negramagallanes


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Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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