- Repensemos qué sucede dentro de la comunidad LGBT para poder atacar la homofobia
- Antes de hablar de nuevas leyes, se debe generar empatía en las comunidades heterosexual y LGBT
La homofobia se categoriza como pensamientos y actos aversivos contra cualquier tipo de disidencia sexual (aquella que no es heterosexual para diferenciarlo de diversidad sexual, ya que esta última también incluye a la heterosexualidad); para Juan Luis Acevez, colaborador de La Jornada Aguascalientes y egresado del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, del Colegio de México, alguien puede ser homofóbico sin expresarlo públicamente ni ejercer ningún acto de violencia, pero la discriminación es el momento en que ya se ejerce algún tipo de privación de un derecho que se tiene para todas las personas.

El joven comunicador social recordó que los pequeños detalles sobre la atención de la homofobia causan esas fisuras en la legislación por las que se pueden generar casos de discriminación más graves, “en ocasiones hay muchos casos de discriminación que no se llegan a atender, pues no se da en un espacio público sino privado; por ejemplo, si tú vas a un bar y se te pide que te retires por estar con tu pareja -entiéndase del mismo sexo-, puede no ser atendido por la autoridad porque es una empresa privada”; es aquí cuando se demuestra la necesidad urgente de un análisis exhaustivo de las leyes y normas mexicanas así como de contar con autoridades preparadas, sensibilizadas con el tema y con conocimientos de él”.
La homofobia ha permanecido entre las sociedades como efecto de la ignorancia, en los últimos años la inserción de parejas homosexuales en espacios públicos ha generado una estrategia política-social un poco más atinada, pues durante la década de los 70 y 80, los principales objetivos era una visibilidad un poco más de carnavalismo con los drag-queen o queer, que impulsaba que a través de esos mismos círculos se generaran otro tipo de identidades y nuevas perspectivas, pero que establecía estereotipos e ignorancia de la realidad; por ejemplo, un chico que parece heterosexual por sus conductas, va generando capital social durante un tiempo y después dice ser gay, eso rompe con el estereotipo que se tiene del homosexual femenino.
Acevez aclaró que aún falta más trabajo de estas agrupaciones civiles que no han logrado generar una empatía con la otra sociedad, especialmente con los homofóbicos, pues generalmente se cierran a trabajar sólo con la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales); aseguró que se requiere saber cómo es que se generan estos pensamientos homofóbicos que sí, saber cómo trabajar con ellos y ver qué tipo de experiencias han tenido con homosexuales para que su pensamiento homofóbico persista, “si una persona sólo ha tenido contacto con homosexuales que lo acosan, obviamente va a pensar que todos son acosadores”; la inexistente cercanía con este tipo de personas disminuye el trabajo que con todo esfuerzo se hace al interior de sus organizaciones.
Si estadísticas oficiales manifiestan que cerca del 25% de los homosexuales se han suicidado y casi el 50% han tenido una idea suicida, las autoridades deberían estudiar qué ocurre cuando se tiene una tasa altísima de suicidios, pues al estar dentro de una sociedad tradicionalista donde implica tener una familia entre hombre y mujer e hijos, la sociedad es sensible a convertirse en homofóbica, pues le resto de orientaciones sexuales las marcan como antinaturales y aquellos que se asumen como homosexuales o transexuales no ven otra vía más que el suicidio por no sentirse cercanos a la sociedad.
Porque la homofobia no sólo está entre heterosexuales
Aunque por lo general la fobia hacia las personas homosexuales se presenta entra aquellos que se dicen heterosexuales, también se presenta entre la propia comunidad LGBT, esto es causado, según Juan Luis Acevez, por la división sexual de lo masculino y lo femenino ya que de ahí se generan ciertos estereotipos entre los propios homosexuales, “entre los gays hay dos opciones, el afeminado que es la burla de todos y el que tiene cuerpo de gimnasio, guapo, atractivo, cosmopolita; aunque también están los llamados osos, quienes se niegan a que el homosexual es amanerado y se hipermasculiniza, es decir, están fornidos, con bello facial extenso, códigos de conducta agresiva y menos afectivos”, con las mujeres pasa lo mismo, se les divide entre las feme y las butch (malamente llamadas machorras), mientras que las chicas trans que son las que quieren ser mujeres pero por partir del cuerpo de un hombre tiene que ser hipersexualizado; todos estos son estereotipos generados por la propia sociedad y cuando alguien no entra en estos arquetipos no está en ningún lado, no forma parte de la comunidad LGBT, en consecuencia no sabe cómo identificarse y también es discriminado por su propia comunidad.
Ahora están teniendo una nueva categoría llamada “los chacales”, la cual explicó, son hombres que se pueden o no asumir como homosexuales pero tienen prácticas homosexuales, por lo general son de estratos bajos y de oficios muy masculinos como albañiles, policías o guardias de seguridad, pero es una categoría que no está dentro de la élite gay, “lo que estamos observando es que cada vez se piensa más en esta diversidad y las posibilidades que puede existir, pero se sigue teniendo este precepto de que hay categorías y esquemas particulares” -que también ocurre en los heterosexuales pero no con categorías a partir de lo que se hace en la cama-, es decir que han quedado arraigadas estas categorías dentro de la comunidad LGBT por la misma forma en como surgieron: a partir de este tabú del cuerpo.
Los estereotipos se fomentan cada vez más sin que “a la vista” se note; en las más recientes campañas en contra de la homofobia, como la de Conapred, se hace un conteo y la mayoría de los hombres son blancos con barba muy masculinos y las mujeres muy femeninas, “si bien son estrategias para revindicar los estereotipos de la homosexualidad, también son formas de replicar otros estereotipos”, en sí debe existir un balance basado en un estudio y análisis minucioso.
La homofobización
A esta promoción de la homofobia dentro de la comunidad LGBT se le llama homofobización pues los estereotipos parten de la heteronormatividad de lo femenino y lo masculino, generándose códigos a seguir entre los homosexuales, “digamos que yo como parte de la comunidad gay he aprendido y me ha enseñado la sociedad a que tengo ciertas actividades que hacer sólo porque soy homosexual, entonces el matrimonio no se presenta como una opción dentro de tu vida”, esta situación es adoptada por ciertos integrantes de la comunidad LGBT y lo creen como verdadero, inclusive destacó que aún a estas fechas existen homosexuales con la vieja idea antropológica de que la homosexualidad es para controlar la especie y evitar la sobrepoblación.
“Si yo me creo esto, estoy a favor del mismo pensamiento heterosexual que no me permite tener los mismos derechos, esto implica también al matrimonio igualitario”, pero si en México te dicen que tienes el derecho de elegir, definir y construir la familia que quieras, cualquier persona tiene derecho a eso sea como sea; muchos activistas han dicho que pocos han pedido el matrimonio, y que igual y ni lo pedirán, así que no importa si se aprueba o no el matrimonio igualitario, es aquí donde se lleva a cabo la réplica de la misma homofobia de los heterosexuales pues se está fomentando la creencia de que los de la comunidad LGBT son tan distintos que no tienen derecho a formar una familia y pareja estable.
Volviendo al punto de que la homofobia es parte causal de la ignorancia y desinformación, se explicó que tan antinatural es que una mujer estéril adopte hijos como para una pareja del mismo sexo; esta división sexual del pensar que solamente estamos hechos para reproducir vida es lo que causa la problemática de la homofobia, “nuestro cuerpo no sólo es para eso, los pechos de una mujer no sólo se abultan cuando se embarazan, siempre son abultados y redondos, esto es porque estamos también para el disfrute del sexo”.
Opinión del matrimonio igualitario
Al enterarse de la primera solicitud en el estado de un matrimonio ente una pareja del mismo sexo, reconoció estar a favor de ello pero la situación no puede ser tan aventurada pues causaría otro tipo de consecuencias que podrían salirse de las manos de la autoridad, “no creo que cambien las cosas tan rápido hasta que no llegue un representante político que pueda generar esas relaciones interpersonales, esa concientización en la población para demostrar lo que ha hecho homofobia”, a partir de ello se pueda empezar a trabajar en el cambio de leyes poco a poco, tomando en cuenta que Aguascalientes es un estado con una gran población católica e instituciones tan cerradas a la idea que podría llegar a crearse ciertos grupos de ira que comiencen a atacar a los matrimonios. Tomó el ejemplo de una asociación que parte del Vaticano que tiene una clínica para “curar” homosexuales.
“Aguascalientes tiene que trabajar primero desde abajo con una nueva conciencia, generar empatía con los heterosexuales y la propia comunidad LGBT, para después comenzar a reformar las leyes y normas locales”. Los cambios en general han sido muchos, el más destacado es la Ciudad de México que ya ofrecen para chicos trans tratamientos con hormonas subsanados por el gobierno, los matrimonios igualitarios, sociedades de convivencia y la legalización del aborto por decisión de la mujer, así como el reciente decreto del 17 como Día Nacional de la Lucha Contra la Homofobia, que se deriva de la eliminación por parte de la OMS de la categoría de homosexual como una enfermedad; son los primeros pasos que México y en especial Aguascalientes deberán retomar para que a largo plazo se logre presumir que se cuenta con una sociedad libre de homofobia.