Desde la Redacción - LJA Aguascalientes
03/04/2025

Los artistas a la calle

 

Alguna vez los ARTISTAS estuvieron en la calle, salían, estaban ahí, pintaban, hacían representaciones teatrales o abrían sus libros para empezar a leer unas cuantas líneas que escribieron luego de 20 años dedicados al oficio, la falta de pago o el “pago” mínimo o cooperación de los observadores no les era un obstáculo para ofrecer al mundo un momento de armonía por el arte. Aún cuando en esos tiempos la exigencia de paz no era lo que ahora parece. Hay países que por las crisis tan fuertes que han vivido en el pasado conservaron ese gusto por el arte sin elitismo como Chile y como Argentina.
Quienes han visitado Argentina o son argentinos, saben del valor que hay detrás ese garbo de europeos, hablando específicamente de cuestiones artísticas cuentan quienes han estado allá que cualquier casona vieja de primera o segunda planta es buena para montar un monólogo o una obra de teatro, improvisar un escenario con unas cuantas sillas sencillas que perfilen el lado del público y dibujen el escenario.
Intelectuales, académicos y los propios artistas con “mucho orgullo mexicano” defienden que nuestro país poco les pide a los pares sudamericanos, como en esta caso Argentina donde se hace teatro en cualquier traspatio por pocos pesos en la entrada y las funciones están llenas; ¿será patriotismo de baja intensidad? o simplemente a los artistas se les olvidó que ellos son la “luz” de su época y que no sólo les toca estar en contra del sistema sino demostrar porque es válido estarlo, aún cuando no todos los que los vean tengan ojos para mirarlos, ni todos los que los oyen tengan oídos para escucharlos.
Los “artistas a la calle” no significa ser un damnificado de la creación, un mendigo de las monedas depositadas en el sombrero o un converso de la marginalidad más allá de las instituciones; ser de la calle significa conocer de verdad a los que no tienen y no esperar a que el gobierno suelte lo que por tradición en México nunca ha terminado de dar. Eso no significa redimirlos de sus obligaciones y olvidar cuáles son las funciones de los institutos o las direcciones de cultura. Pero mientras los artistas esperan las ciudades se mueren de desesperanza.
Se añoran los tiempos antiguos cuando había un gobernador culto que gustaba de la lectura y el arte en general, tanto como para permitir que su director del Instituto Cultural de Aguascalientes construyera y deconstruyera,  sin embargo es sólo historia que poco sirve para la práctica. Hay grupos alternativos que con el sudor de su frente han demostrado la calidad, el compromiso y sobre todo el amor que tienen para con su país, con Aguascalientes y con los seres humanos que acá radican. No me parece un romanticismo que se compra en la tienda de la esquina y se envuelve en celofán, me parece y he percibido que a ellos les parece una lucha, la resistencia desde la trinchera del escenario.
A ver cuándo es que los contadores de mentiras dejan de ser lectores de atril y se toman los libros para estar en medio de los vehículos en una avenida, cuándo los creadores plásticos rompen un lienzo sin importar el dinero o el tiempo invertido en él, a ver cuándo los teatreros interrumpen el andar automático de los caminantes. Se preguntan porque los argentinos son tan osados, me parece que quien ha probado el sabor de la tierra mezclado son sangre tiene todo para levantarse poner la frente en alto, ser ARTISTA y hacer funciones de teatro, danza, arte plástico o lo que sea por unos cuantos pesos de sombrero n

 


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